martes, 11 de diciembre de 2012

DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD
  Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta a entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil.
 Se trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica.
 Las personas con déficit de atención o desatención se caracterizan por:
 -  No prestar suficiente atención a los detalles, por lo que se incurre en errores en tareas escolares o laborales.
 -  Presentar dificultades en mantener la atención en tareas y actividades lúdicas.
 -  Dar la impresión de no escuchar cuando se le habla directamente.
 -  No seguir instrucciones y no finalizar tareas y obligaciones.
 -  Presentar dificultades en organizar tareas y actividades.
 -  Evitar actividades que requieran de un esfuerzo mental sostenido.
 -  Extraviar objetos de importancia para tareas o actividades.
 -  Ser susceptibles a la distracción por estímulos irrelevantes.
 -  Ser descuidado en las actividades diarias.
  Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)». Este «trastorno» se identificó primeramente en la edad infantil. Sin embargo, a medida que mejor se comprendía, se fue reconociendo su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta hasta después de la adolescencia.
Se han demostrado factores de origen hereditario, pero son casos muy bajos.
En España el único estimulante aceptado para el tratamiento del TDAH es el metilfenidato  
  

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